En Santa Bárbara de Samaná a 245 kilómetros de Santo Domingo, tienes que hacer una visita obligada a una de las joyas arquitectónicas más representativas de esta ciudad: la Churcha (del inglés “church”). Y es que, esta además de ser patrimonio cultural, es un punto de encuentro y de referente histórico para una descendencia de afroestadounidenses que allí se radicaron en tiempos pasados.

La Churcha

La Churcha tiene un estilo victoriano y su estructura exterior es de zinc, está sostenida por unos angulares metálicos y su interior está cubierto completamente de madera. Fue construida en 1901 y traída en barco desde Inglaterra. Esta, denominada Iglesia Metodista Africana Episcopal (AME), es hoy Evangélica Dominicana.  Además, como dato curioso esta es la única edificación que se conserva intacta luego de un incendio que destruyó a Samaná en 1946.

Cuando estés allá, vas a observar algo particular en las hojas de zinc que la cubren, unas perforaciones resultado de enfrentamientos a tiros entre partidarios y adversarios del régimen de Ulises Heureaux, presidente de este país entre 1889 hasta 1899. Y es que, la iglesia era usada por algunos opositores como lugar de protección.

¿Cómo llegaron los afroestadounidenses a Samaná?

Te vamos a contar esta historia, pero seguramente vas a querer descubrirla por ti mismo. Se remonta al siglo XIX cuando el presidente Jean-Pierre Boyer, líder de la Revolución Haitiana, usó la tierra y los recursos con el fin de atraer a los estadounidenses negros, muchos de ellos fueron esclavos liberados a la isla que él y sus compatriotas habían ocupado.

Por lo anterior, es preciso que sepas que, el control que tuvo Haití sobre la isla es recordado por los dominicanos como un período cruel, que complicó la relación entre la comunidad y los recién llegados. El traslado de República Dominicana fue producido durante un movimiento de regreso a África, para personas de raza negra que ocurrió en Estados Unidos. Por lo que, se estima que llegaron unos 6.000 afroamericanos que allí obtuvieron su libertad.

Entonces, la Churcha y los afroamericanos comenzaron a ser los protagonistas hasta hoy. Allí se llevan a cabo prácticas culturales afroamericanas semanalmente, el templo representa la libertad de una población que llegó con la esperanza de construir una nueva vida. Sirvió como escuela de la comunidad donde enseñaban inglés, francés y español para todo aquel que no supiera leer ni escribir, y la misa era dada en esos tres idiomas.

Si tienes pensado ir en verano, vas a llegar en la mejor época, pues vas a ser parte de los festivales tradicionales de la cosecha que se celebran en los terrenos de la iglesia entre junio y octubre.

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